El control
económico cerrado que mantenía España con
sus colonias fue lo que originó el comercio ilegal de las
demás potencias europeas con los pueblos de América.
Este hecho produjo en la isla el aumento del contrabando y éste
a su vez, provocó que la parte occidental fuera despoblada
o desvastada. Con el tratado de Ryswick en 1697, España
toleró a Francia la ocupación de hecho de la parte
occidental de la isla.
Nacen dos
naciones compartiendo una misma isla, la parte occidental colonizada
por los franceses, la parte oriental colonizada por los españoles.
Este territorio fue objeto de posesión y disputa por parte
de las potencias colonizadoras eurpoeas, de los siglos XVII y
XVIII; disputas y ambiciones que dieron origen a la existencia
de dos estados en una isla de apenas 77.000 km2.
La división
de la isla, va a traer como consecuencia directa de la realidad
misma de su división (Tratado de Aranjuez 1777), guerras
constantes entre potencias colonialistas por el predominio o el
control de la isla. Los enfrentamientos bélicos entre las
potencias europeas, que tuvieron como escenario la propia Europa,
van a incidir negativamente en la vida económica de los
pueblos del Caribe y Santo Domingo no fue la excepción.
Como todo
pueblo sometido, no escapó las vicisitudes que le impuso
el momento histórico por el cual atravesa (Tratado de Basilea
1795). Contrabando, ataques de piratas, invasiones, crísis
económica, dictaduras, golpes de estado, ocupaciones milititares
extranjeras y guerras fratricidas, hasta llegar a lo que en la
actualidad es la República Dominicana.
Toussaint
Louverture invade en 1801 la parte oriental de la isla, a lo que
Francia responde en 1802 enviando a Leclerc, cuñado de
Napoleón, frente a una poderosa escuadra para reclamar
el territorio. Los franceses gobiernan Santo Domingo por un período
de seis años hasta ser expulsados por un grupo de dominicanos
quienes bajo el mando de Juan Sánchez Ramírez reincorporan
la parte oriental al dominio de España.
En 1822 tras
12 años de relativa tranquilidad, Santo Domingo es nuevamente
invadida por los haitianos, y no es hasta 1844 cuando éstos
serán derrotados por un grupo de patriotas dominicanos
encabezados por Juan Pablo Duarte, quienes proclaman el Estado
independiente de la República Dominicana. Diferencias internas
impidieron el desarrollo de las instituciones gubernamentales
y una nueva anexión a España (1861-1863), provocó
la denominada Guerra de la Resturación y la vuelta a la
República.
Juan Pablo
Duarte (Santo Domingo, 26 de enero de 1813 – Caracas, 15
de julio de 1876). Junto a Francisco del Rosario Sánchez
y Matías Ramón Mella, es uno de los padre de la
patria de la República Dominicana.
Juan Pablo
Duarte y Diez cuando la colonia española de Santo Domingo
declaró la emancipación de la corona en 1821, tentó
rápidamente a sus vecinos haitianos (Haití era una
colonia francesa) a invadir, y proclamar la isla como "una
e indivisible".
En los años
que sobrevenían, el ultraje y el descontento de los habitantes
del lado español de la isla incitaron a Duarte (el cual
fue educado en Europa) y otros patriotas para establecer una sociedad
disidente secreta llamaron La Trinitaria, que ayudó a minar
el dominio haitiano en su lado de la isla. Todo esto, junto con
la ayuda de muchos que desearon ser librados de los Haitianos
y devolver la soberanía a España (y no crear una
nación independiente), condujo a la proclamación
de la independencia el 27 de febrero de 1844.
Duarte fue
apoyado por muchos como candidato a la presidencia de la nueva
república, pero las fuerzas que buscaban la soberanía
española, conducidas por el General Pedro Santana, asumieron
el control y Duarte fue forzado al exilio. Pronto, la República
Dominicana, otra vez, dejó de existir.
No fue sino
hasta 1865 que la bandera dominicana fue ondeada nuevamente, cuando
los combatientes de la independencia decidieron volver a tomar
su nación, en lo qué ahora se llama la Restauración
de la república.
Duarte se
mantuvo yendo y viniendo a la isla por muchos años; el
rechazamiento y las acusaciones planteadas por muchos de los seguidores
españoles restantes del gobierno, y también debido
a su repugnancia hacia todas las reparticiones deshonestas que
discutían los políticos que ahora comenzaron a gobernar
la joven nación.
Juan Pablo
Duarte murió solo y enfermo en Caracas, Venezuela, a la
edad de 63 años. Su restos fueron transferido de nuevo
a suelo dominicano en 1884, por el entonces presidente/dictator
Ulises Heureaux, y le fue dado un entierro apropiado con los merecidos
honores.
Su nacimiento
es conmemorado cada de 26 enero por los Dominicanos.

